Navigation Menu

Mostrando entradas con la etiqueta Journal. Mostrar todas las entradas

Lo que se viene: ¡Artista Magazine!

Volver


Mis queridísimas y siempre fieles lectoras,

Después de casi un año de haber dejado LFT por lo que pretendía ser "para siempre", he decidido volver. Con una fe creyente en las segundas oportunidades, y con un ánimo restaurado, inspirado y lleno de cosas nuevas por compartir. Tomé la elección de inyectarle nueva vida a este blog, pues fue aquí donde empezó todo, donde di mis primeros pasos en el mundo de la moda, donde se me abrieron tantas puertas, conocí tan increíbles personas, y llené mis días de ilusión por ir creando mis propios proyectos, así como mi propio camino. Pasé por un momento de dudas, y el inevitable tedio que llega con las relaciones longevas me ganó, y de aquí partí hacia lo que fue un breve paso por experimentar nuevo contenido en otros blogs, pero principalmente me dediqué a mi carrera y mi otro gran amor: el arte. Así, este año participé en un par de exposiciones, me dediqué con mucha pasión a la universidad, y le puse corazón también otros proyectos que con el tiempo compartiré aquí, mi verdadero hogar. Pero a veces la mejor decisión es volver a lo básico, y retornar a los inicios para poder seguir avanzando. 

Espero que esta nueva etapa las emociones tanto como me emociona a mí, y que podamos seguir compartiendo a través de la comunidad que ha surgido de LFT.

xx


Impressions of Paris II

III.
On June 21st we arrived to the city after a few days visiting the estate of Loire and all of its castles. Summer had officially begun, and La Fête de la Musique was happening, so I was set on the idea of experiencing that night as a true Parisian would.  I got online and did a little research on where to go. Everyone on our group was in the mood for Latin music, I guess their nostalgia was kicking, but not mine. After baring the disappointment of founding out that the free Lana del Rey concert was over, Natalia and I decided to go to club down in Bastille that would be open until 6am, around the time the metro would function again. We got set, and fleeted the hotel. I was wearing a black and white plaid midi-length dress with a cut-out back, a dark pine-green oversized blazer, red lips and my hair down, which gave its final touch to the outfit. I was overdressed as usual, but my hair was messy enough to balance my style. We went off to the metro station, which was pulsating with energy. The city was bustling with music, everyone seemed to be in a lighter mood, and anything felt possible as if the night was reassuring us that no matter what, it was going to be the best night of our trip. And it was, though I can’t deny we encountered our share of odd characters.

Impressions of Paris I



I.
After packing my bags for a triumphant fourth time, I left my home on a rush with a bag which was still full with jackets and cold weather clothes that my heart was clinging to while my common sense knew I wouldn’t be wearing for the next month.After 3 movies, 2.5 meals, 4 book chapters, 1 thick fashion magazine and almost 3 music albums later, we arrived at the Charles de Gaulle Airport in Paris. A black van was waiting for us and took us to the Hotel in the 8th district. The unexpected heat made me lose the wool leopard print coat I’d been wearing for the past 10 hours (at least!), and left me bare in a short black Adele-like dress I thought would likely match the occasion. The whole ride seemed like I was waking up in a dream, little by little my mind starting putting back together the pieces of the first time I’d been to Paris, back in 2007. Being there never stopped feeling like a fantasy, again, like the most vivid dream. The days started passing, but the novelty never wore off. As I unpacked my bags, I could already anticipate how Paris was going to change me, how everything I’d been used to, how I experienced my life before now was beginning to feel old and foreign now that I actually had the chance to go ahead and try to mime the French je ne sais quoi I felt I had inside me all along (kind of). It was like that scene on An Education, where Carrie Mulligan’s character, Jenny, starts going on and on about how when she goes to college she is going to become this interesting and renewed woman, keeping her words to a minimum, her cool cigarette bearing to a maximum, staring at the nothingness with her deep thoughts and an imaginary French pop song in the background setting her pace. That’s how I felt, like this dreamed like was beginning to unravel for me. 

Cuento



I.
Estaba sola. ¿Salir o quedarme en mi casa? Pensé quedarme, como siempre. Quedarme en mi safety blanket, en mi lugar cálido, en mi cueva de los sueños, donde nadie me perturba el andar ni el estancamiento. Finalmente decidí lo contrario y nadie contestaba su teléfono. Dejé llamadas perdidas, mensajes de texto, mensajes de voz, de whatsapp, de todo o que se me cruzó por la cabeza y la tecnología. Amelia me llama tarde, como siempre, y aunque sabía que a esa hora mi mamá me podría poner problema, ya no había opción para desperdiciar tanto maquillaje y pompa. Salí acelerada, sin avisar más que con un adiós afanado y un pie cruzando la puerta. Cogí cualquier taxi y le di las direcciones que recordaba hasta la casa de Amelia. El coqueteo usual hizo de un camino recorrido un pequeño infierno de incomodidad y paranoia. [Aquí fue, me mató, se acabó, Dios, perdóname por ser lo que fui, perdóname por no despedirme de mi mamá, protégela siempre, no dejes que mi hermano siga saliendo tanto, perdóname Señor]. El chofer del taxi me preguntaba de todo, le parecían lindas hasta mis pestañas, y le parecía chistoso decirle “suegrita” a mi mamá. Tomó cada camino desconocido de la ciudad, y cuando yo ya estaba dispuesta por sobre todas las cosas a lanzarme irremediablemente por la puerta del carro y rodar hasta la muerte, llegué, sana y salva. No estoy acostumbrada a que no me dejen cruzar ni la puerta de la portería, pero minutos después de anunciarme, el señor portero accedió a confiar en mi pinta de fufa ocasional y subí hasta el apartamento de Ame. Entré como si fuera una desconocida a una fiesta que no esperaba encontrar. Paz, la hermana de Amelia, me señaló donde estaba ella, todavía alistándose, y sin reparo me presentó a todos sus amigos treintañeros e interesantes. Mientras todos celebraban su propio existir en aquella sala desproporcionadamente amplia, Ame y yo fuimos a la cocina, en busca de algo que comer para retardar un poco la borrachera para la que nos habíamos preparado toda la semana. Ame siempre me dice que llegué justo cuando se acabó el mercado, así que cuando la visito solo podemos comer arepas viejas con jamón que sabe a nevera. En mis intentos de chef pretendí hacer un improvisado topping con todo lo que se me atravesó por los ojos y el hambre, y en mi distracción famélica no me di cuenta cuando Paz había entrado a la cocina a presentarle a Ame a su recién llegado amigo. Un tipo alto, bronceado, con el pelo mono del sol y un bigote que solo me provocó besar, atravesó el umbral de mi deseo y la puerta. Parecía un surfer adonis, el que más te podría hacer sufrir sobre la faz de esta y todas las tierras que pises. Era hermoso simplemente. Saludó a Amelia, y sin que nadie me presentara, me saludó a mí con un particular entusiasmo que me hizo sentir un terremoto en las rodillas. -Hola, soy Mora, ¡gran gusto conocerte! --Hola, me encantan tus gafas! Eres tan inteligente como para merecer usarlas? [¿Qué podría decir yo? ¿Sí? ¿No? Cállate y bésame?] Me reí nerviosamente mientras me quitaba las gafas a su pedido. Me reí nerviosamente mientras se las puso. Me reí nerviosamente mientras me las devolvía. Y me reí nerviosamente hasta que lo llamaron para que les contara a todos los demás amigos, cuyos rostros no recuerdo, acerca de su nueva adquisición con potencial: una impresora en 3D. recuerdo pensar que eso sería parte de su charm maldito, su esperada vida de dolce far niente que a pesar de sus más treinta años me ayudaría a mantenerlo en el recuerdo como una aparición supra-temporal y secretamente sagrada. Salimos al estrecho balcón del apartamento, a fumar un rato mientras salíamos, esperando tal vez que nos regalaran algo de tomar para darle calor a la noche, o que mejor, llegara mi Surfer Adonis a llevarme con él en una ola de sueños eróticos. Salió de pronto Gala, una amiga de Paz. La común chica de aspecto intimidante, gafas cat eye alargadas con un piercing del tamaño del mundo en su labio inferior, el pelo teñido de blanco con las raíces descaradamente negras y taches en cada prenda que usaba. Era bajita. Siempre he pensado que las personas con una altura subnormal tienen siempre un complejo extraño, una actitud de eterna pelea con el mundo, como si su nacimiento les hubiera quedado debiendo una parte, y por lo mismo son más agresivas; compensan los centímetros de longitud con agudeza criminal en sus palabras. Solo llegó a saludarnos e intentó tirar un poco de onda, se veía venir un silencio incómodo y en ese instante llegó el Surfer Adonis. Se sentó justo en frente mío, y como era tan alto como yo no era posible que cupiéramos sin tocarnos. En medio de aquella estrechez afortunadamente incómoda, nos hizo preguntas de rutina, y por primera vez en la existencia, era obvio que poco o nada le importaban las respuestas de Ame, pues cualquier tres bobadas que yo balbuceaba nerviosamente él las celebraba con una sinceridad coqueta. Todo parecía un idilio perfecto, hasta que por mencionar que estudiaba algo mínimamente relacionado con vídeo, Gala comenzó a hablar sobre las injusticias sociales del medio y blah blah blah. Todos sentimos la pesadez de ese tedio izquierdista, excepto ella, que hablaba como si su vida dependiera de aquel improvisado discurso. Yo, especialmente apenada con Surfer Adonis, a pesar de no deberle ninguna explicación, intenté hacerle ojos de que todo me importa tan poco como a él, de que si él quiere nos vamos y vivimos el resto de nuestros días de su impresora en 3D, que nuestros hijos no tendrán que sufrir las injusticias del medio audiovisual colombiano, y que si él quiere yo lo mantengo]. Pero él no vio mis ojos, quizás mis gafas no lo dejaron, y salió dándonos la excusa quimérica de que la canción que estaba sonando la había prometido a otra de sus amigas. El universo comenzó a colapsar bajo mi corazón roto por la lujuria no consumada, hasta que Vero me llamó al celular, avisándome que nos estaba esperando. Salimos del ahora frío apretuje de ese balcón, y nos despedimos. Surfer Adonis me dijo que estaban por salir también a otro lugar, que mejor fuéramos con ellos. Yo miraba con esperanza a Ame, quién yo sabía no había escuchado los pedidos ingenuamente atrevidos de Surfer Adonis. En el fondo sabía que no era más que un capricho de esos que nunca puedo evitar, esos que siempre acaban con más ilusión y menos acción de la que yo busco; estaría nerviosa toda la noche, mirándolo incómodamente, esperando a que sus sonrisas desde una esquina opuesta del lugar se convirtieran mágicamente en una declaración de amor irremediable, convertida en mil besos de la boca al cuello, sus manos traviesas peleando con mi ropa apretada, y mis cucos más mojados que las olas del mar. Pero la realidad sería otra, y luego, desolada por mi usual y sobria timidez, terminaría mi noche viéndolo besuquearse con una guapa mujer, su propia Venus Cosmopolita (a la que él de verdad merecería). Salimos Ame y yo, nos adentramos en la oscuridad de las calles y caminamos con un rumbo determinado, comentando acerca de todo lo poco o mucho que acababa de pasar.

Confesiones de Invierno

Hace mucho no escribo sobre mi vida personal, pero las ganas me matan, el año se acaba y estas vacaciones han sido bastantes solitarias, excepto por algún amigo virtual ocasional que ni siquiera vive en el país. Se pasó todo este año, no sé en qué momento y admito que abandoné un poco el blog, dejé de imprimirle el mismo amor que me desbordaba antes, y no porque secretamente tuviera un plan interno inconsciente de auto-sabotaje con todo lo que me hiciera feliz, sino, creo, porque han pasado muchas cosas. Siento que estoy entrado en una etapa extraña, donde madurar no es más una opción sino una patada en la cola; como que el universo se me viene encima y todavía no tengo un plan de contingencia. Pero siento que en el fondo no es tan malo como parece, pues en medio de todo aprendo, aprendo muchísimo. ¿Por donde comenzar? En orden cronológico, desde enero comencé un proyecto relacionado con moda y publicaciones, que a lo largo del año ha sufrido altos épicos y también bajos profundos. Se ha convertido en una de esas cosas que toma fuerza por sí misma y me prueba incesantemente la terquedad que algún día me sacará adelante. Esa ha sido tal vez una de mis mayores lecciones; no se trata de triunfar, de querer el éxito como objetivo final y expectativa perpetua, sino de intentar, intentar, intentar y romperse la espalda por aquello que a uno le apasione, así después llegará la satisfacción verdadera, que poco tiene que ver con una cantidad astronómica de seguidores en Facebook o Likes que lluevan como una tormenta, (aunque sí, eso también es chévere, no lo niego). El proyecto paró a mitad del año, porque también aprendí que no todos tienen las mismas prioridades que yo, y que las cosas que a mí me apasionan tanto que me hacen vibrar no son las mismas que agitan el alma de otros. Lo sé, estoy siendo muy vaga con mis palabras, pero siento que no es cuestión de echar culpas o poner excusas, pues todo,  insisto, es insistir. Por un momento perdí el horizonte, pero los tropiezos no son finales, y de un tiempo para acá todo ha vuelto a tomar sentido. Durante ese primer semestre tuve además de descubrimientos profesionales, pequeñas ilusiones amorosas que no desembocaron en mucho más allá de historias cortas para la posteridad. Pero esas ya las saben, al menos la más relevante (ahí les dejé el link en caso de que no). También hubo amistades que se afianzaron para acabarse. Una en particular terminó muy mal después de haber comenzado idílicamente. No diré mucho más que ya entiendo por qué es peligroso tener amigos del sexo opuesto, no porque en realidad sea un *peligro*, sino porque siempre habrá mucho en la mezcla, los sentimientos son fáciles de distinguir cuando no hay posibilidad de atracción, de lo contrario todo es una inmensa y confusa área gris que se presta para hacer daño. Pasó que él creyó que mi ávido deseo de ayudarlo en todo era en realidad un irresistible deseo amoroso por él, cosa que era falsa por más que mi psiquiatra insista en lo contrario. Luego de algunas copas él me encaró, yo lo rechacé pero esto no frenó su insistencia para probar lo contrario, hasta que pasaron cosas que hubiera preferido no vivir. Fue dramático, pero no al extremo que pueden pensar, simplemente todo concluyó en el fin de una amistad con potencial de ser épica y perfecta.
Llegaron las vacaciones de verano y así mismo se fueron. Justo antes de entrar a la universidad otra vez salí con uno de mis mejores amigos y me partí un pie, cosa que terminó por ser quizás la metáfora perfecta para la segunda mitad del año. Por una parte, la pasé increíble, bailé, reí, me deshice de complejos y fui feliz, pero luego, a la hora de irme, me caí en subiendo al taxi y adiós huesos saludables, hola yeso por una semana. No fue grave, pero fue mamón. Así fue mi semestre: lo disfruté y fui feliz, pero hubo momentos de ruptura y post-proceso de auto sanación del espíritu. ¿Recuerdan a S? Pues resulta que ahora somos amigos, de hecho, muy muy amigos. Este semestre tuvimos una clase juntos, y aunque al comienzo fue algo incómodo pues él por algún motivo se rehusaba a saludarme durante las primeras semanas de clase, finalmente me armé de coraje y lo saludé (sé que suena muy estúpido, pero acéptenlo, todas han estado allí alguna vez, esperando que un saludo de ESA persona sea el highlight de sus días, ja). Después de eso, no recuerdo bien cómo, pero empezamos a irnos juntos y con otra amiga mía hasta nuestras casas que quedaban todas en el mismo camino. Como mi amiga se bajaba primero, siempre nos quedaba un larguísimo tramo por recorrer juntos, que se convirtió desde el primer momento en un confesional psiquiátrico que terminó por volvernos dueños de muchos de nuestros secretos. Al comienzo seguí teniendo la ilusión cursi de que pudiera todo esto desembocar en algo más, pero luego llegó una noche en que el friendzone se definió, y sorprendentemente no me molestó. Estábamos en una fiesta de la facultad. Yo me vestí para matar, labios rojos, cat-eye y el siempre fiel little black dress, llegué al sitio con más amigas y bailé feliz, e intentando atraer la mejor de las energías mientras repetía obsesivamente mis mantras en mente, esperando que nada arruinara mi noche. Él llegó y me abrazó, cosa que sentí como magia. Sin embargo la noche fue avanzando y además de que la fiesta en sí era un fiasco, S poco o nada tenía que ver conmigo. Además de todo, apareció mi recientemente ex-amigo (el que les estaba contando antes), y el drama adolescente/universitario comenzó a desbocarse sobre mí. Él, llamémoslo L, me reclamó el haberlo eliminado de Facebook, y a pesar de haber tenido una muy clara y dolorosa pelea en el momento de nuestra mayor crisis, sentía que no era para tanto. Créanme, era para más que eso, pero mi self-confidence todavía no me da para hacer tantos reclamos, no les miento cuando digo que para mí fue un hito haberme rehusado a sus demandas después de sus ofensas, pues generalmente cedo y me siento mal por sentirme mal. ¿No les ha pasado? ¿Que uno siente que si uno exige lo que "se merece" la gente simplemente se va a apartar y uno será el que pierda a fin de cuentas? Sé que es absurdo y que nadie tiene derecho a dañarnos sin nuestro permiso (parafraseando muy mal a mi adorada Margaret Thatcher), pero eso hace la falta de confianza, nos vuelve bobas y vulnerables al abuso. (Otra cosa que aprendí este año: A veces duele sacar a quienes queremos de nuestras vidas, pero cuando esa persona es tóxica para nosotros, la única manera de cuidarnos es esa. Créanme es más fácil vivir sin ellos que con nosotras sintiendo que no tenemos control sobre lo que nos hacen sentir.). Anyway, la noche era patética, y patéticamente me puse a llorar porque no soporté el rechazo de S y la manera de invalidar mis sentimientos de L. Una amiga me vio y solo atinó a jalar a S por el brazo y pedirle que me calmara. No podía de la vergüenza, pero él fue un ángel y se quedó conmigo el resto de la noche. Nos contamos cosas que nunca esperé relatar ni saber y me confesó que ese momento había salvado su noche. Ahí lo amé, pero como uno ama a un hermano, yo misma decidí que el friendzone era la mejor zone. Últimamente, cuando veo potencial con alguien pienso qué tanto me importa esa persona, pues decidir avanzar románticamente implica que hay un 99.9% de posibilidades de que las cosas acaben, y al menos un 80% de que acaben mal, y en cualquiera de los casos esa persona irremediablemente saldrá de mi vida y caput, c'est fini, a dopo, see you never. Así que hay momentos en que es mejor sacrificar las ganas y aumentar el chance de que esa persona permanezca en nuestra vida para siempre, o al menos por mucho más tiempo. Así fue con S y estoy sinceramente feliz por eso.
Luego vino mi cumpleaños y di la mejor/peor fiesta de mi vida. La mejor porque a pesar de mi ansiedad de hostess, vinieron más personas de las que anticipé, recibí regalos muy bonitos, y me sentí muy querida. Y la peor porque esa ansiedad que mencioné fue algo severa y me hacía decirle a todos 5 veces que me dijeran la verdad y confesaran cuán mal la estaban pasando, a pesar de que todos insistían en que estaban bien. Pero en realidad lo peor fue que tomé mucho tequila y haciendo mis rondas de amor (iba de amigo en amigo a decirle todo lo que pensaba de él y a disculparme por no ser más expresiva con mi amor en la vida real), terminé por decirle cosas que no recuerdo a mi mejor amiga, y al otro día me dijo que se la hice sentir muy mal. Eso nunca es bueno, y aunque ya no estamos de pelea, siento que ahora quedó una pequeña mancha entre nosotras, pero no sé cuándo ni cómo podré resolverlo. Durante esos días conocí el amor de una manera inesperada. Todo era perfecto para mí, excepto el hecho de que estaba lejos, pero incluso eso funcionaba. Las cosas con él se dieron rápido, a pesar de que en ese momento, y todavía ahora, sentía que lo mejor era ir despacio y no entregarme como si me estuvieran retando a hacerlo, fui débil y cedí ante sus muestras te amor, (perdón sé que soy demasiado cursi y rosada, pero no sé cómo más decirlo, ja). El punto es que me fui de cabeza, una vez más, y después de 2 meses todo se acabó de una manera terriblemente desconcertante, a la que ayudó la distancia. Imaginen estar en el pico del amor, sintiendo que aunque la vida esté probando lo contrario, todo es posible con esa persona; una vez más, están dispuestas a sacrificar cosas en ustedes, a cambiar lo que no encaja y a darlo todo a cambio de ese rayito de felicidad, y luego, un día, sin más, él ya no quiere y Facebook lo ayuda a literalmente eliminarlas de su vida. Eso hizo él, sin preámbulo, sin peleas, sin aviso siquiera se fue y nunca más volvió. Es horrible, además, porque ni siquiera tienen una razón para odiarlo. Cuando uno termina por las vías del drama, a pesar de que siempre uno recuerda todo con un filtro de nostalgia y las cosas aparecen en nuestro pensamientos maquilladas por un halo hollywoodense de idealización, también están esos recuerdos que no se pueden negar, esos que hicieron el mayor daño, y al final nos valemos de eso para desterrar a esos siniestros hombres de nuestro corazón. Pero en este caso sentí como si a mitad de la mejor película que había visto, alguien simplemente hubiera robado la cinta y nunca entendí bien por qué ni cómo. Todavía lo extraño, no puedo mentir, pero ya me hice la idea que esa no fue una pausa, sino el fin. 
Se acabó el semestre y todo salió bien en general. No podía esperar a ser libre nuevamente, a poder sumergirme en mí, en mis proyecticos solitarios e ideas. Además de todo eso y más cosas que pasaron en la segunda mitad del año, entré en una pequeña crisis vocacional y empecé a dudar si estaba en el lugar correcto para las cosas que quiero lograr en la vida. Por eso hice mi horario dejando de lado los talleres de artes plásticas y solo metí clases de historia del arte, para probar si tal vez solo necesitaba aprender muchas teorías sobre muchas cosas y finalmente utilizar eso como un cúmulo de cultura general que complementara mis planes. Pero al final descubrí que no puedo negar que necesito hacer cosas siempre, "hacer arte", si se quiere. No me arrepiento de haber tenido un semestre tan ñoño y poco artístico, pues siento que en medio de todo fue un descanso de las críticas constantes de profesores, etc. pero creo que no lo volveré a hacer. Ahora estoy dedicando mis vacaciones a compensar el tiempo perdido y estoy invertida complemente en una serie de ilustraciones y escritos que quisiera publicar el otro año. No prometo nada más que trabajar en ello hasta llevarlo al nivel que quiero. Probablemente les muestre avances durante los comienzos del otro año. Además de eso, llevo más o menos un mes ideando una nueva identidad para el blog, manteniendo la esencia fashionista, pero complementándola con nuevos estilos de artículos y posts de colaboradores, como lo que han estado leyendo desde hace un tiempo, a cargo de María Juliana Serrano, una gran amiga de la universidad. (Por cierto, si alguna/o de ustedes está interesada/o en escribir para Le Fashion Tragédie, puede contactarme a través de la página de Facebook). 
Para finalizar, creo que su debo resumir en una palabra mi 2013 no podría, pues pasaron cosas demasiado raras, buenas, feas, bonitas e inesperadas. En general creo que fue un buen año, insisto, aprendí demasiadas cosas, conocí muchas personas y viví cosas que no me habría imaginado. Espero que el año que viene sea mejor, y trabajaré duro para que así sea. Espero también que sus vidas hayan ido muy bien, que puedan cerrar este año con muchas ilusiones y buenos recuerdos. Solo tengo un deseo para ustedes y es que sigan soñando tan grande como quieran, pues solo así llegarán muy lejos. Les agradezco una vez más todo el apoyo que me han brindado siguiendo el blog, a través de sus comentarios y hasta con un simple like. Las quiero a todas sinceramente, y nos veremos el otro año con mucha más Tragedia Artificial. 


:)




Yo y mi cursi realidad.

Últimos días...

Hoy escribo con un cansancio que refleja el trajín de mis nuevos días. Desde que entré este semestre a la universidad las cosas no han estado tan fáciles, por más que trato casi no logro sacar tiempo para hacer lo que más me gusta y me motiva, que es este blog. Por lo mismo me ha caído encima como este invierno citadino, una melancolía extraña que no puedo explicar. Ahora mismo solo se me ocurre desahogarme por aquí, porque además de todo veo que no es solo cosa mía. ¿Será este clima tan lúgubre? 
Se me ocurre que al menos influye en hacernos sentir como que todo es dramático y es necesario llorar sin motivos. Bueno, exagero, pero no miento. Entrando en detalles les puedo decir que no sé qué bicho me picó y llené mi horario de talleres intensos que se creen omnipotentes y no consideran al estudiante una persona independiente con gustos y aficiones distintas a pintar, dibujar o hacer vídeos.

 No puedo negar que los disfruto, pero cada vez que entro en Blogger y veo 5 posts esperándome entre borradores, y no puedo hacer nada más que cerrar la página, voltear la espalda y hacer ejercicios aburridos, me dan ganas de llorar como una niña de 5 años sin su muñeca favorita. 
Siento que no puedo más y me aterra saber que apenas llevo 1 mes de clase. No sé qué hacer al respecto, la verdad. Pero sé que como todo en la vida, this too shall pass, y mientras tanto solo debo buscar algún libro de autoayuda que me enseñe a ser como una maquinita eficiente y programar mi vida "tallerdepintura/blog/tallerdedibujo/amigos/tallerdevideoexperimetal/familia/tallerdelibroarte/tiempoasolas/clasedecine/blog".

Entre otras noticias no tan lluviosas, para las que no me tengan en Facebook y se hayan ya enterado de las buenas nuevas, les quería contar que me gané un concurso y a finales de este mes ¡seré parte de la sección de blog de la revista Bacánika! Aunque por quejarme tanto no parezca, no quepo de la emoción, y prometo mantenerlas al tanto de cada nueva entrada. 
Por lo pronto tengo algunas ideas a fuego bajo que espero les encanten tanto como a mi. Por otra parte, una de mis más fieles lectoras resulta ser la fundadora del blog de música Escena Indie, y hace unas semanas me propuso ser parte de su comunidad online, inaugurando la nueva sección de cultura y moda de la página! En serio esto ha sido como la cereza en la crema del pastel de chocolate que es mi vida. Antes de lo que se imaginan les daré luz verde para que conozcan más sobre estas colaboraciones. 
¡Por lo pronto me despido y les pido paciencia, ya iré haciendo más y más tiempo para entretenerlas con más Tragedia Artificial!

Mi vida las últimas dos semanas...

Comenzaré por disculpar mi larga ausencia las últimas semanas, pero como mencioné antes, llevo prácticamente un mes inmersa por completo en la universidad, escasamente tengo tiempo para comer, y aquello de dormir se convirtió en un tesoro perdido e inalcanzable hasta el viernes pasado, cuando finalmente acabé con todas mis entregas y afortunadamente cerré "con broche de oro" este semestre extraño . 

Quería mostrarles los 3 trabajos que más me gustaron y con los que mejor me fue, espero que les gusten tanto como a mí, y sobretodo poder mostrarles cosas cada vez mejores conforme va transcurriendo mi carrera artística. Además algunas de ustedes me han pedido ver lo que hago por fuera de mi vida cyber-vida-bloggera, así que para esas personitas va especialmente este post. 
El lunes pasado tuve que entregar un vídeo en stop-motion. Como estoy obsesionada con las miniaturas, decidí volver a probar suerte construyendo un segundo escenario (hace unos meses ya había hecho otro...), y un nuevo personaje para este cortometraje. Todo lo que ven es hecho 100% por mí, incluso lo que se escucha como voz en off soy yo leyendo algunos escritos míos. Lo único que no hice fue la canción, que es My Funny Valentine de Chet Baker. No sé qué tan bien me haya ido con este corto, porque la profesora es de esas que te dan las respuestas más ambigüas, que cuando crees que te está haciendo un buen comentario y dices "oh, bien, me saqué 5", luego te dice algo que te deja como "o tal vez es un cero...". 


El martes fue mi entrega de escultura, para la que tenía que entregar 2 obras, una hecha a partir de planos (la cual no mostraré porque no me gustó tanto el resultado), y otra construida por medio de volumen. Para esta última hice un muñeco de trapo gigante, que antes había sido bautizado por mis compañeros como Nelson. En la foto está sentado en el sofá de mimbre de mi abuela materna, junto a su hijo, el primer prototipo que cosí a modo de prueba.


El miércoles fue la entrega de pintura, pero no la publicaré porque en mi opinión, fracasó. Entré en crisis raramente un día antes del deadline y mi pánico me obligó a cambiar todo, iba a hacer una serie de ilustraciones y terminé haciendo un cuadro horrible. Así que no se hablará más del tema. Luego terminé mi semana de finales con una entrega para mi clase favorita del semestre, Cine y Erotismo. Para esta tenía que hacer un objeto que tuviera una connotación erótica e incluyera algo de los temas que vimos en clase. Hubo entregas muy muy muy buenas, al punto que cuando llegué al salón y empecé a verlas, quedé totalmente intimidada, y me puse a esperar a que pasara alguien muy malo para que cuando vieran lo mío "se disimulara", pero ese momento no llegó, así que me entró la impulsividad y pasé. Yo casi nunca me pongo nerviosa frente a gente extraña, de hecho puedo pasar las penas más horribles y no me importa tanto, pero ese día, pasé al frente y me temblaban hasta los cucos. Incluso cuando el profesor me felicitó por el trabajo anterior, en vez de sentirme más tranquila, eso me puso los pelos de punta. Mi objeto fue un pop-up book sobre una carta de la escritora francesa Anaïs Nin. Tomé 2 fragmentos importantes de este texto, donde ella explicaba lo que significaba el erotismo, e hice dos ilustraciones sobre las obsesiones visuales más importantes, el voyeurismo y exhibicionismo. El caso es que yo tenía todas estas ideas interesantes en mi cabeza, y una vez me presenté, me puse toda "ehh... el erotismo....libro..Anaïs Nin... ehh....kasdahjksd....hola". Y con los cachetes rojo muerta del susto, el profesor me salvó, dijo que le encantaba el tema y empezó a decir todo lo que yo había querido expresar antes. Me felicitó y me puso un 5! Woohoo!!!










Espero que a ustedes les haya ido tan bien como a mí. Y les doy una formal bienvenida a las increíbles vacaciones de fin de año! Espero que sean muy felices, duerman mucho, coman más y sean tan vagas como quieran hasta el próximo semestre!

Señales de Vida

No sé bien ni por donde empezar. Hace tanto que no escribo en serio en el blog, que me siento un poquito oxidada. Llevo varias semanas trabajando en cosas de la universidad sin parar, y el poco tiempo que he tenido libre lo dediqué a salir en Halloween, que aunque no me arrepiento, no fue el mejor día. Las cosas con S creo que ya las di por terminadas, porque él finalmente se irá de intercambio todo el año próximo, así que no tiene sentido insistir en empezar algo, cuando está fuera de mi poder la inminente fecha de caducidad reducida que se nos viene. 
Creo que deben notar por el tono de mis palabras, que viví algunos días sumida en una ligera depresión, me sentí atrapada en una rutina rara, además de una sensación extraña que he tenido dentro durante todo el semestre. Desde que empecé tuve algunos tropiezos que escalaron de ser meras bobadas, a convertirme los días en un eterno retorno cada semana. No sé si me entiendan, pero siento que no me hallo en la universidad, al menos este semestre. 
Muy probablemente sean todas ideas mías, pero qué le puedo hacer. De todas formas me he concentrado en cerrar con broche de oro, esforzarme en los últimos trabajos que quedan por entregar, y disfrutar cada pequeño momento lindo que me quede por vivir en estas últimas semanas. Lo más chistoso es que cuando me decidí por hacer eso, por slap myself out of the depression, las cosas se me voltearon un poco, y esta última semana he estado bastante feliz, las cosas se me alinean perfectamente. 
Primero, les tengo noticias de que empezaré a trabajar en volver el tipo de contenido del blog una publicación, para finales del otro año. Si alguien que me conozca lee esto, sabrá que a comienzos de este año yo había tenido la idea de hacer una revista online, con colaboraciones de otros y un contenido más variado. 
Pero hubo dos problemas que derrocaron mi ingenua e idealista idea, por un lado, algo que aprendí casi de inmediato: construir un proyecto así de ambicioso requiere de mucho tiempo, de mucha ayuda constante de al menos otra persona y también de recursos; y por otra parte, tuve un pequeño-gran inconveniente de fuerza mayor, que me mantuvo lejos de la vida por casi un mes (pero sobre eso les contaré en otra ocasión). 
Pero ahora, con un año más de madurez encima, uno de mis mejores amigos me ha propuesto comenzar a trabajar (realistamente), en una publicación de moda y arte (principalmente), confiando en cada uno, a sabiendas de que habrán momentos en que nos odiaremos, pelearemos, lloraremos, sudaremos y reiremos,  pero sobretodo trabajaremos muy duro para lograrlo. Esta vez con la ilusión cimentada en llevar esta idea a un medio físico, al menos por una edición (en principio), aunque conociendo a mi amigo, y a mí, sé que haremos lo posible porque este proyecto tenga alas y siga volando solito. ¡Deseenos suerte! 

En otras noticias, unas más chistosas y personales, les quiero contar que he tenido periodos en los que quedo en medio de mucha acción romántica, pero siempre termino asustada y he disuelto todo en recuerdos. Creo que quedé traumatizada con mi último novio, pero bueno, ya se me pasará. El caso es que hace unas semanas salí con mi mejor amiga a una fiesta de la universidad, Male,  que estaba organizando otra muy buena y querida amiga mía, Paloma. Llegamos, todo chévere, el sitio, el ambiente, la gente. Tras cometer una bobada astronómica (a Male y a mí se nos ocurrió la idiota idea de comprar cerveza en un chuzo al lado del bar donde ibamos a entrar! No sé qué pretendíamos, pero saliendo cada una con dos cervezas en mano, se nos acercó el guardia del lugar a decirnos "Solo porque sé que no captaron la situación, les pediré que se vayan a tomar eso bien lejos de aquí si luego quieren entrar, porque sino no va a ser posible").

Apenadas y muertas de la risa por nuestra infinita bobada, terminamos regalandole a un portero de la zona lo que habíamos comprado, para finalmente poder entrar a la fiesta. Una vez adentro, bailamos felices hasta que crucé mi mirada con la de un chico con el que había estado hacía unos meses. Uno de esos anónimos de una noche, pero que era muy lindo para simplemente ignorar. Digamos que se llama J. A medida que transcurrió la noche, J se acercaba más y más, lo que no era difícil teniendo en cuenta  que es amigo de todos mis amigos de la universidad. Estábamos bailando en el mismo círculo, hasta que empezó a sonar una canción de esas que empareja irremediablemente a todo el mundo, y así pasó, pero por los juegos del destino ninguno de nosotros eligió a otra persona, y lo obvio pasó: bailamos juntos. Hasta aquí, no hay nada de raro, dirán, pero lo mejor (¿peor?), está por venir. En medio de la segunda o tercera canción (juro que no había hecho nada raro, ni siquiera un beso le había querido dar), me dice al oído "Oye, mejor nos vamos, ¿no?". Sin que tuviera tiempo para reaccionar, ya estaba atravesando la puerta de un taxi con él, y una vez adentro, el taxista le preguntó "¿A dónde los llevo?". 
J agachó la cabeza, me miró por un segundo y luego dijo "A un motel...y barato porfa". Sus palabras me golpearon como un tren, abrí bien mis ojos y le dije "Creo que me voy...", y sin duda me bajé, aunque no sé bien por qué empecé a insistirle a él también que se bajara y siguiéramos bailando.
Opuso resistencia, pero se bajó, bailamos literalmente 2 minutos y otra vez me pidió que nos fuéramos a mi casa o la suya, me hice la loca, le puse mil excusas y finalmente terminó yéndose solito y triste a su casa. Solo espero que haya aprendido la lección. (Jajajajaja ). Para rematar, la cosa no terminó ahí para mí. Pero dejaré el resto de anécdotas para otro post que estoy preparando. 
No siendo más por hoy, me despido y les pido paciencia y entendimiento, porque ya están por empezar las últimas 2 semanas de universidad. Quiero que sepan que tengo que hacer un vídeo de stop motion de 14 minutos (a 12 cuadros por segundo), una escultura por medio de planos y otra de volumen de 80cm cada una, un vídeo sobre el erotismo, 10 ilustraciones de 1/4 de pliego cada una, y morir ligeramente llena de redbull y todas las versiones del café de Oma. 
¡Las quiero a todas!

Little Update

Las últimas semanas he estado haciendo todo por organizar mi tiempo de la manera más efectiva posible, de modo que pueda dedicarle todavía más tiempo al blog, porque siento que estoy super atrasada enlos posts que he planificado publicar. La semana pasada hice un vídeo de stop motion  que me emociona, y quiero que vean al menos algunas imágenes mientras termino de editar a perfección.









De paso les cuento que... Me pasó algo muy chistoso el viernes pasado. Conocí hace poco a unas niñas que están en mi semestre, pero con quienes, por cosas de la vida, nunca había hablado.
El caso es que estaba almorzando ese día con una de ellas y de repente, por extrema casualidad, S empezó, sin darse cuenta, a caminar hacia donde yo estaba...
 Me vio, muy a pesar de mis intentos por hacerme invisible y me saludó apenadísimo.
Sin que yo le dijera nada, me recordó que, 
-"nunca nos tomamos ese café, todavía se puede?"
Mis nervios me traicionaron y dejaron salir mi mayor bitch face y antipatía, y le dije como si ni supiera de qué diablos me hablaba, 
-"Pues no sé, tu sabrás...".
Mi ser interno casi explota de la vergüenza, al tiempo que mis ojos casi se quedan volteados permanentemente por mirarlo tan mal. Todavía siento pena cuando recre la escena en mi cabeza. Pero finalmente decidí, aunque él vaya a pensar que soy una loca, mandarle un mensaje por Facebook invitándolo otra vez.

En fin. También quería contarles que muy pronto voy a empezar una nueva sección, donde entrevistaré y le tomaré fotos a una lectora (por semana), que tenga mucho estilo e historias. He pensado hacer una suerte de "Clóset Hunt" a estas niñas lindas y afortunadas, y espero encontrar respuesta de ustedes en caso de estar interesadas en participar!
Últimamente me he dado cuenta de que este blog no sería ni la mitad de lo que es si no fuera por las lectoras tan perfectas y fieles que he ganado a lo largo de los meses. Así que qué mayor retribución que hacerlas parte, literalmente, del blog.


En otras noticias, el 21 de septiembre iré a visitar a mi papá y mi hermana en Cartagena, durante mi semana de receso. Así que planeo postear desde allí de manera muy tropical y playera, al mismo tiempo que pondré en práctica algunos de mis posts antiguos de viaje. 
Nos estaremos leyendo...


free blogger templates - achat vente scripts